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El carrusel de la memoria:
1. Antonio Bellosta, Banastón de Naval
  Juan Miguel Rodríguez Gómez
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Anexo. Los músicos de Naval

Numerosos músicos amenizaron las fiestas altoaragonesas al modo de la actual Ronda de Boltaña. Muchos pueblos tenían su rondalla, generalmente formada por aficionados que aprovechaban cualquier día de fiesta o víspera para salir de ronda, juntamente con el cantador. Y las orquestas y pequeñas orquestinas, tan en boga entre finales de siglo XIX y mediados del XX, iban de pueblo en pueblo animando las fiestas patronales. Algunos de ellos todavía son recordados por los más mayores (Adell y García, 2011).

Hubo un tiempo en el que los arrieros servían también de enlace para la contratación de los músicos para las fiestas. Incluso algunos arrieros gozaron de la doble faceta de comerciantes y músicos. No es de extrañar que Naval, centro arriero por excelencia, fuese cuna de buenos músicos que endulzaron la vida de los altoaragoneses de antaño. Quien nos lo contaba era Simón Carruesco, de Casa Sastre (Naval), uno de los músicos de Naval. Según Simón, Don Miguel Bellosta, músico ciego célebre en el Somontano de Barbastro y alrededores, fue el germen impulsor de una buena parte de las orquestas y orquestinas que se crearon por la zona. Llegó a ser director de la Nueva Banda Municipal de Barbastro, que se presentó en las fiestas de San Ramón del año 1929. Antes ya había fundado la Orquesta Carrodilla en Estadilla, precursora de la famosa y lóngeva Columbia, integrada en sus inicios por Abel Andreu (trompeta y director), sus hijos Abel (cantante y saxo lato) y Pepe (batería), Lázaro Zapatero (saxo tenor y trombón), Óscar (saxo alto), Fidel (contrabajo) y Fernando Badía (trompeta). Este último recordaba que «fueron casi 60 años que anduvimos juntos en infinidad de pueblos y poblaciones» y de las sensaciones térmicas cuando se iban a dormir al término de las sesiones de noche «4 de la madrugada por lo menos, con un frío congelador en aquellas fiestas de puro invierno y sin calefacción» (Badía, 2005). Posteriormente muchos otros músicos pasaron por “la Columbia” (Figura 1).

Pero antes incluso de eso, Miguel Bellosta había estado enseñando música a la Orquesta Navalesa entre 1915 y 1925 (Figuras 2 y 3). Entre aquellos alumnos había uno que destacaba especialmente: Sebastián Villar Vilellas (1897-1975). Con el tiempo se convirtió en un excelente violinista. En Naval le llamaban el violinero mientras que en los pueblos en los que iba a tocar para las fiestas era simplemente Sebastián de Naval. A su vez, Sebastián enseñó música a 13 chavales navaleses (entre los que se encontraba Simón) entre 1945 y 1948. Tras ese periodo de formación, le debió parecer que estaban suficientemente preparados y, así, en 1949 salieron a tocar por los pueblos del Somontano, Serrablo y Sobrarbe. Ese grupo de muchachos dirigidos por Sebastián, y que incluía dos saxofones, tres violines, un acordeón, una guitarra y un clarinete (trompeta y tenor), fue conocido por la Montaña como los músicos de Naval (Figura 4).

Figura 1. Propaganda de la Orquesta Internacional Jazz Columbia de Estadilla.

Figura 2. Orquesta Navalesa. Miguel Bellosta es el adulto que está de pie con el violín, en el centro de la imagen.
A su derecha (de pie, con violín), su entonces prometedor alumno Sebastián Villar.

Figura 3. La Orquesta que dirigía don Miguel Bellosta haciendo doblete en las
fiestas de Broto. Año 1925.

Figura 4. Los músicos de Naval. Sebastián Villar (centro de la fila superior) con su inseparable violín.
A su derecha, Simón Carruesco. Año 1949.

Dada su formación musical, fueron muy demandados e, incluso, hubo disputas entre los pueblos cuyas fiestas coincidían en la misma fecha para ver quien los contrataba primero. Simón todavía conserva la carta que la comisión de festejos de la actualmente deshabitada localidad de Sasa de Sobrepuerto le envió para asegurarse su presencia para las fiestas de patronales de San Ramón del año 1955 ya que el año anterior otros se habían adelantado (Figura 5):
«Apreciable amigo:

Como que el año pasado nos dirigimos a vosotros sobre este asunto de música para San Ramón y no nos pudisteis servir por llegar tarde, este año queremos llegar los primeros.

Si es que no tenéis ningún compromiso, contéstanos a vuelta de correo dándonos precios. Y en caso de por algún motivo no nos pudierais servir, lo mismo escribirías enseguida para darnos vuelta por otro lado».

Figura 5. Carta de la comisión de festejos de Sasa de Sobrepuerto solicitando los servicios de los músicos de Naval
para las fiestas de patronales de San Ramón del año 1955.


Más de 50 años después, el músico y el concejal que envió la carta se reunían en Casa Ramón de Sasa (Figura 6). Simón recuerda con especial agrado las veces que fueron a tocar a Yeba mientras que, por el contrario, se le hizo (nunca mejor dicho) «muy cuesta arriba» una vez que fueron a tocar a Otal (Figura 7). Hay que recordar que estos músicos se daban unas buenas caminatas para llegar a aquellos pueblos, a los que solo se podía acceder a través de caminos de herradura. Y un saxofón, como el que portaba Simón, no era precisamente un artículo ligero. Aquel día camino de Otal, Simón sufrió una buena pájara y cuando llegó a Yosa de Broto su cuerpo le dijo basta. Un hombre que estaba faenando con un macho, viendo su estado, se apiadó de él y le dijo que en cuanto acabase le llevaba a Otal con su macho. Dicho y hecho. Simón tocó en Otal con sus compañeros, pero para acabar de rematar la cosa, en medio de uno de sus números alguien dijo «ahora van a salir unos que sí que saben tocar bien» y soltaron a todos los chotos del pueblo con sus estruendosos trucos, para regocijo de los mozos locales… y desolación de los navaleses.

Figura 6. 31 de julio de 2011. El músico y el concejal remitente de la carta se reúnen en Sasa… ¡56 años después!
Juan M. Rodríguez.

Figura 7. Otal en la actualidad, desde la divisoria entre Otal y Yosa de Broto. Juan M. Rodríguez.

 

Referencias

Adell, J.A., García, C. 2011. Músicos del Alto Aragón. http://garcia- adell.blogspot.com.es/2011/11/musicos-del-alto-aragon.html, 19-11-2011.

Badía, F. 2005. A mi amigo Vicente Cambra. Diario del AltoAragón, 16/11/2005, p 15