Anexo. Los
músicos de Naval
Numerosos músicos
amenizaron las fiestas altoaragonesas al modo de la
actual Ronda de Boltaña. Muchos pueblos tenían
su rondalla, generalmente formada por aficionados que
aprovechaban cualquier día de fiesta o víspera
para salir de ronda, juntamente con el cantador. Y las
orquestas y pequeñas orquestinas, tan en boga
entre finales de siglo XIX y mediados del XX, iban de
pueblo en pueblo animando las fiestas patronales. Algunos
de ellos todavía son recordados por los más
mayores (Adell y García, 2011).
Hubo un tiempo en el
que los arrieros servían también de enlace
para la contratación de los músicos para
las fiestas. Incluso algunos arrieros gozaron de la
doble faceta de comerciantes y músicos. No es
de extrañar que Naval, centro arriero por excelencia,
fuese cuna de buenos músicos que endulzaron la
vida de los altoaragoneses de antaño. Quien nos
lo contaba era Simón Carruesco, de Casa Sastre
(Naval), uno de los músicos de Naval.
Según Simón, Don Miguel Bellosta, músico
ciego célebre en el Somontano de Barbastro y
alrededores, fue el germen impulsor de una buena parte
de las orquestas y orquestinas que se crearon por la
zona. Llegó a ser director de la Nueva Banda
Municipal de Barbastro, que se presentó en las
fiestas de San Ramón del año 1929. Antes
ya había fundado la Orquesta Carrodilla en Estadilla,
precursora de la famosa y lóngeva Columbia,
integrada en sus inicios por Abel Andreu (trompeta y
director), sus hijos Abel (cantante y saxo lato) y Pepe
(batería), Lázaro Zapatero (saxo tenor
y trombón), Óscar (saxo alto), Fidel (contrabajo)
y Fernando Badía (trompeta). Este último
recordaba que «fueron
casi 60 años que anduvimos juntos en infinidad
de pueblos y poblaciones» y de las
sensaciones térmicas cuando se iban a dormir
al término de las sesiones de noche «4
de la madrugada por lo menos, con un frío congelador
en aquellas fiestas de puro invierno y sin calefacción»
(Badía, 2005). Posteriormente muchos
otros músicos pasaron por “la Columbia”
(Figura 1).
Pero antes incluso
de eso, Miguel Bellosta había estado enseñando
música a la Orquesta Navalesa entre 1915 y 1925
(Figuras 2 y 3). Entre aquellos alumnos había
uno que destacaba especialmente: Sebastián Villar
Vilellas (1897-1975). Con el tiempo se convirtió
en un excelente violinista. En Naval le llamaban el
violinero mientras que en los pueblos en los
que iba a tocar para las fiestas era simplemente Sebastián
de Naval. A su vez, Sebastián enseñó
música a 13 chavales navaleses (entre los que
se encontraba Simón) entre 1945 y 1948. Tras
ese periodo de formación, le debió parecer
que estaban suficientemente preparados y, así,
en 1949 salieron a tocar por los pueblos del Somontano,
Serrablo y Sobrarbe. Ese grupo de muchachos dirigidos
por Sebastián, y que incluía dos saxofones,
tres violines, un acordeón, una guitarra y un
clarinete (trompeta y tenor), fue conocido por la Montaña
como los músicos de Naval (Figura 4).

Figura 1. Propaganda
de la Orquesta Internacional Jazz Columbia de Estadilla.

Figura 2. Orquesta
Navalesa. Miguel Bellosta es el adulto que está
de pie con el violín, en el centro de la imagen.
A su derecha (de pie, con violín), su entonces
prometedor alumno Sebastián Villar.

Figura 3. La Orquesta
que dirigía don Miguel Bellosta haciendo doblete
en las
fiestas de Broto. Año 1925.

Figura 4. Los músicos
de Naval. Sebastián Villar (centro de la fila
superior) con su inseparable violín.
A su derecha, Simón Carruesco. Año 1949.
Dada su formación
musical, fueron muy demandados e, incluso, hubo disputas
entre los pueblos cuyas fiestas coincidían en
la misma fecha para ver quien los contrataba primero.
Simón todavía conserva la carta que la
comisión de festejos de la actualmente deshabitada
localidad de Sasa de Sobrepuerto le envió para
asegurarse su presencia para las fiestas de patronales
de San Ramón del año 1955 ya que el año
anterior otros se habían adelantado (Figura 5):
«Apreciable
amigo:
Como
que el año pasado nos dirigimos a vosotros sobre
este asunto de música para San Ramón y
no nos pudisteis servir por llegar tarde, este año
queremos llegar los primeros.
Si
es que no tenéis ningún compromiso, contéstanos
a vuelta de correo dándonos precios. Y en caso
de por algún motivo no nos pudierais servir,
lo mismo escribirías enseguida para darnos vuelta
por otro lado».

Figura 5. Carta de
la comisión de festejos de Sasa de Sobrepuerto
solicitando los servicios de los músicos de Naval
para las fiestas de patronales de San Ramón del
año 1955.
Más de 50 años después, el músico
y el concejal que envió la carta se reunían
en Casa Ramón de Sasa (Figura 6). Simón
recuerda con especial agrado las veces que fueron a
tocar a Yeba mientras que, por el contrario, se le hizo
(nunca mejor dicho) «muy
cuesta arriba» una vez que fueron
a tocar a Otal (Figura 7). Hay que recordar que estos
músicos se daban unas buenas caminatas para llegar
a aquellos pueblos, a los que solo se podía acceder
a través de caminos de herradura. Y un saxofón,
como el que portaba Simón, no era precisamente
un artículo ligero. Aquel día camino de
Otal, Simón sufrió una buena pájara
y cuando llegó a Yosa de Broto su cuerpo le dijo
basta. Un hombre que estaba faenando con un macho, viendo
su estado, se apiadó de él y le dijo que
en cuanto acabase le llevaba a Otal con su macho. Dicho
y hecho. Simón tocó en Otal con sus compañeros,
pero para acabar de rematar la cosa, en medio de uno
de sus números alguien dijo «ahora
van a salir unos que sí que saben tocar bien»
y soltaron a todos los chotos del pueblo con sus estruendosos
trucos, para regocijo de los mozos locales… y
desolación de los navaleses.

Figura 6. 31 de julio
de 2011. El músico y el concejal remitente de
la carta se reúnen en Sasa… ¡56 años
después!
Juan M. Rodríguez.

Figura 7. Otal en la
actualidad, desde la divisoria entre Otal y Yosa de
Broto. Juan M. Rodríguez.
Referencias
Adell, J.A., García,
C. 2011. Músicos del Alto Aragón.
http://garcia-
adell.blogspot.com.es/2011/11/musicos-del-alto-aragon.html,
19-11-2011.
Badía, F. 2005.
A mi amigo Vicente Cambra. Diario del AltoAragón,
16/11/2005, p 15
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