Anexo
3. El célebre balneario de Tiermas
Tiermas se encuentra
en la provincia de Zaragoza, prácticamente en
la confluencia con la de Huesca (de hecho, pertenece
a la comarca de La Jacetania), y cerca de Navarra. Las
aguas termales de Tiermas (nombre que procede de la
antigua Thermae romana) poseen una gran calidad, tanto
por su temperatura como por su composición, motivo
por el que fueron empleadas de forma prácticamente
ininterrumpida desde la época de los romanos
hasta su desaparición en 1960, cuando fueron
anegadas por la construcción del pantano de Yesa.
Desde ese momento, los avatares que han tenido que soportar
los antiguos habitantes de la localidad y sus descendientes
son particularmente tristes y no han finalizado en pleno
siglo XXI.
A los baños
de Tiermas acudían gentes de toda condición,
desde los menos pudientes, que se alojaban en las fondas
(con distintas categorías de habitaciones), hasta
los más ilustres y adinerados, que aprovechaban
las lujosas instalaciones de decoración modernista
del hotel Infanta Isabel, inaugurado en 1908 y propiedad
de los Condes de Coello. El nombre del hotel se puso
en honor de la Infanta Isabel de Borbón y Borbón,
la hermana de Alfonso XII conocida popularmente como
“La Chata”, que visitó las
lujosas instalaciones (Figura 1). En su época
de máximo esplendor (Figura 2), el balneario
era todo un complejo constituido por (a) la casa alta
de los baños, un edificio de tres plantas en
el que se encontraban las habitaciones y los servicios
propios de un hotel; (b) el edificio donde se encontraban
los cuartos de baño, piscinas y gabinetes hidroterapeúticos
(Figuras 3 y 4); (c) la casa baja de los baños,
de dos pisos y adosada al edificio anterior; y (d) el
hotel Infanta Isabel, de tres plantas. Entre este hotel
y el balneario existía un pasadizo de madera.
El coche de línea Jaca-Pamplona tenía
parada en el balneario, lo que facilitaba el acceso
a la numerosa clientela.
Una buena parte de
los informes médicos del siglo XIX y XX sobre
las propiedades de las aguas termales de Tiermas se
conservan en la biblioteca de la Facultad de Medicina
de la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente,
cuando el nivel del embalse de Yesa es bajo, emergen
las ruinas de los baños, situación que
es aprovechada por numerosos bañistas para seguir
disfrutando de las surgencias termales, tan beneficiosas
como siempre (Figura 5).
A continuación,
se incluyen dos textos que pueden servir de ejemplos
ilustrativos del funcionamiento del balneario.

Figura 1. Hotel Infanta
Isabel, en los baños de Tiermas. Francisco de
la Heras (Jaca).
Postal, colección Juan M. Rodríguez.
1. Temporada
balnearia en Tiermas
El Pirineo Aragonés,
Núm. 60, 10 de junio de 1883
Estamos ya en el principio
de la animada temporada veraniega de 1883. Para el 20
de junio abrirá sus puertas el inmediato y antiquísimo
balneario de Tiermas. Tenemos las mejores noticias de
las grandes reformas que se han llevado a cabo en el
establecimiento y que no son, sin embargo, más
que el principio de la larga serie de ellas que piensa
acometer el celoso propietario de estas acreditadísimas
aguas.
Tenemos la mayor satisfacción
en consignar el próspero estado de los dos establecimientos
balnearios de la comarca [se refiere también
al balneario de Panticosa], pues cada uno de ellos en
su género puede resistir victoriosamente la comparación
con otros de su clase, no solo de España,
sino del extranjero. En lo que la naturaleza da espontáneamente,
en lo que no es obra del artificio del hombre, en las
virtudes medicinales de las aguas, en una palabra, no
se puede pedir más. Si Panticosa es el pulmón
de la humanidad, Tiermas es su garganta.
Curaciones radicales
y asombrosas vemos todos los años en uno y otro
balneario, y si es cierto que el confort, especialmente
en Tiermas, deja algo que desear, y que los medios de
transporte son algo molestos y aún primitivos,
defectos son éstos que nos consta se irán
corrigiendo en lo posible, merced al solícito
cuidado de las sociedades propietarias y sobre todo,
preferible es, á nuestro juicio, sufrir alguna
incomodidad en el viaje y aún en la estancia
en el balneario, y salir de él, aburrido sí,
pero curado o muy aliviado, á encontrar tras
un viaje cómodo, con muchos salones, mucho parterre,
mucha música, pero ni una gota de agua verdad,
ni el más ligero alivio para el pobre enfermo.
Distracción moral y nada más. Nosotros
preferimos que nos engañen en lo accesorio, no
en lo principal. Firmado: Chamberlain.

Figura 2. El balneario
de Tiermas en su época de esplendor. Francisco
de la Heras (Jaca).
Postal, colección Juan M. Rodríguez.

Figura 3. Piscina del
balneario de Tiermas. Francisco de la Heras (Jaca).
Postal, colección Juan M. Rodríguez.

Figura 4. Gabinete
de duchas y pulverización del balneario de Tiermas.
Francisco de la Heras (Jaca).
Postal, colección Juan M. Rodríguez.

Figura 5. Los restos
de los baños de Tiermas resucitan en la actualidad
cuando el pantano está bajo. Javier Bergasa.
2. Carta escrita
en belsetán por Colaset de la Plañera
desde los baños de Tiermas (Zaragoza), a su esposa
Segunda, que reside en Espierba (Valle de Bielsa), en
1930.
Tiermas, 26 d'Agosto
de mil nobezientos trenta.
Querida esposa Segunda,
que ta yo yes la primera, (e no quía Dioz qu'en
jamas lo contrario suzeda).
A quí me tiens,
resalata, n'iste balneyario de Tiermas, ta on soy arribato
ers dos diyas d'aber salito de Bielsa. Tenié
güen biache, a Dioz grazias, sin mareya-me la capeza,
sobre tot de Jaca t'aquí, que ibi á güena
carretera, con uns paisaches tan bonicos que dica l'alma
triste alegran.
En Jaca (o como le
y dizen, de lo Perineyo la Perla), y eba mutos beraneyans
que y son tomando la fresca; allí m'estié
unas cuatre oras con uns amigos de Güesca en amistosa
tertulia (millor dito, charrateta); y eran lo siñor
Láviña e la suya muller Catarecha que
y son mayestros en Calanda e dinantes el fueren de Bielsa,
e lo siñor Sanchez de Castro que bien pareix
un profeta.
Sabrás que me
rezibioren en pompa al arribar ta ísta. Pos al
baixa-me de l'auto e chitar lo piet ta tierra al biyeme
de balons, pañuelo na capeza, con sombrer de
Sastago decantato ta una orella, calzando obarcas bien
pinchas ligatas con abarqueras, chaqueta pinchata al
güembro. La faixa dica la culera, la bara de petichaina,
ta gayata tan man dreta, lo semblán campechano
e con cara de franqueza me s'azercoren uns mozos e altras
tantas camareras saludame e preneme toz ers bultos e
maletas; me leboren ta una fonda, cuasi, cuasi qu'en
palmetas; la dueña me saludó con cariñosas
zalemas, e dica per tú preguntó, per ers
ninnos e ninnera.
La berdá, que
a yo listas cosas me causan estrañeza dica qu'un
güen ansotán me fizió a yo lista
albertenzia: ixo ye qu'en bel descudio te y abrán
bisto la cartera. Ascape de da-me cuarto, que y era
lo lumer trenta, m'en fué ta biyer lo médico
ta que me fes la rezeta. Iste siñor, muy tratable,
se conoix que tiene zentia, ye bien atén e s'afija
ta coneixer las dolenzias, e ordenar lo tratamién
e regimen que y conbienga; t'asegura-se millor se lo
corazón me y ba en regla e lo figau e las frechuras,
se metió per las orellas dos tubos largos de
goma qu'un reloj sotenaban, e m'el pasó por lo
peto anzima la camiseta. M'esplicó qué
y e el que tiengo e me dió una papeleta ta que
lo bañer m'apreste en pescina de preferencia
baños con churro calién ners curróns
e na renera, ners chabillars, nas rodetas, ners güenmbos
e nas muñecas.
Gï ye empezipeyato
a baña-me que güena falta me fecha te saca-me
tanta roña como tenebe nas camas; pos no me yebe
bañato (se no lebo mal la cuenta) ya ba ta cinco
u seis años, dende que cayé en Pineta
de grapas drento de lo Cinca, apresiguindo unas güellas
e pasando una palanga de maderas mal sujetas, que luego,
tu ta saca-me, en traje de Adan e Eba soco sin follas
de parra ni tapó de figuera, m'estregores con
esparto e de lo burro la sudadera quedando més
limpio e blanco que la flor de la azuzena...
Drento lo baño
foy ginasia con ers brazos e las camas emitando lo mobimién
de qui marcha en becicleta, u de qui muele café
no mostrador de la botiga, u es trompazos de Paulino
Uzcudun cuan boseya tamién doy carabirolas quiero
fer güeltas peleras ensayandome a nadar boca t'alto
e tripa baixo (en cuanto y á pasato lo tiempo
qu'el marca un reloj d'arena) m'ixeco e m'abio aprisa,
d'ers piez ta capeza me tapo con una manta d'ixas que
dizen de Palenzia, que pareixco un gulucho d'ers que
no emplegan careta; liger m'en voy tal cuarto a sudar
cuasi una oreta, pero per irye tan tapato que casi marchabe
a tientas, al arribar zerca lo mio, m'e intibocato de
puerta e me ficato n'un cuarto que no me perteneixeba,
sin da-me cuenta de lo cambio dica'nceder una bela,
e al destapa-me ers dos güellos m'alcuentro con
tres mozetas, retratos de las Tres Grazias, que'anzima
una cama yeran...
En primeras y an chilato
pero luogo, entre risetas, me son encorrito ta pill-me
zerrando bien la puerta ta tene-me, és segur
e casca-me la pellaja. Al pronto, per l'espanto desmayato
soy caito en tierra; pero al debanta-me en brazos de
la més forzuta d'aqueras, ye rebigito, e d'un
brinco, soy salito ta difuera, entrando no mio cuarto,
zerrando con clau la puerta... ¡Que de güenas
me soy librato de tener garras ligeras! La muller de
Putifar furtó a Chuset la capeza; yo sin manta
me soy quedato per culpa d'ixas donzellas.
Amés del baño
e las duchas, ta curar la garraspera me fan alentar
n'uns tubos apareixitos a trompetas, la bapor que d'allí
y sale sulfata de primera els pulmos e la garganta,
lo nas e dica la luenga, anque istoy qu'ixe estrumén
no bale gran cosa güena, la carabina d'Ambrosio
millor carga diz que leba. A las oras de minchar arribo
lo primer ta la mesa e estoy de dengún me gana
a saca- me la tripa plena, pos ya que te cobran car
tonto ye qui no aprofita: a digual pre, calzer d'ombre,
deziba en Jaca una nena. T'asegura-me la fámbre
cuan nos gritan ta la mesa me purgo yo toz ers diyas
con baso de manesia. Las minchuzas que nos sirben son
abundans e güenas, a campirol toz ers platos me
sirbe la camarera, ansi, qu'a begatas, m'apuro ta'angullir
allá en zagueras. Cuan arribamos ta's postres,
e y beigo que garra oserba, con desimulo, m'empocho
un prezieco, bel la pera, cualque plátano u manzana
con bizcochos e galletas, qu'almazeno ta'ars mozez,
e ta tú, ta cuánt tos yi beiga. Ixo si,
soy esplendido con mozos e camareras; yo les doy güenas
propinas e las ganas a conzenzia, que ya sabes que anda
lo carro engraixando bien las ruedas.
Toz ers diyas s'en
ba chen u en ba arribando altras nuebas; ayer arribó
tia Cándida, que con ers kilos que pesa, s'estrozeyó
l'auto que trayeba. Como güé tiengo galbana,
con iste sol que te crema me canso ya de escribir e
foy punto dica un altra feta.
Cudeyate e cudeyame
a'rs crios; da esprisions a Marieta a'rs pariéns
e a'rs amigos, e ta tú tot lo que quieras de
lo tuyo marito, que yé Colaset de la Plañera.
Para saber más
de Tiermas y su balneario
https://asociacionprodefensadetiermas.wordpress.com/
http://castillodelcompromiso.org/balneario-de-tiermas-engullido-por-las-aguas-de-un-pantano/
Contin Pellicer, S.
Historia de los baños de Tiermas. Tesis
Doctoral. Universidad de Zaragoza, 1989.
Pueyo, L. Las termas
de Tiermas: la reivindicación de una fuente de
riqueza. Diario del Alto Aragón,
5 de octubre de 2003.
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