Pirineum multimedi@
La  Ronda
de  Boltaña
30
de abril
de 2003

La Ronda de Boltaña recibirá el TRUCO 2003

La comarca de la Jacetania y la Mancomunidad de los Valles han elegido Truco 2003 a la Ronda de Boltaña por "la defensa y la divulgación de los valores de la cultura pirenaica que desde Sobrarbe realizan desde hace casi una década". La Ronda de Boltaña sustituye así a Montxo Armendáriz, Truco 2002, en el galardón que instauró el Festival de Música y Cultura Pirenaicas, comocido popularmente como PIR, para reconocer el trabajo de personas y entidades en la defensa de la cultura pirenaica.
La Ronda la componen: Manuel Domínguez (acordeón diatónico) Paco Sarrablo (gaita y voz), José Luis Sarrablo (gaita y voz), Miguel Sorribes (acordeón cromático) Julián de L'Albeitar (trompa y bandurria), Alfonso Pérez (guitarra), Antonio Melendo (guitarro y voz), José Manuel Melendo (bandurria), Miguel Ferrández (laud), Marcos Torres (bandurria), Ignacio Pardinilla (guitarra) y Francho Sarrablo.

Como ellos mismos dicen: "Hemos grabado tres discos: en 1996 "La Ronda de Boltaña"; en 1998 "Banderas de Humo", y en 2001 "País de anochecida". Cincuenta y cinco canciones que desde la lágrima a la risa, quisieran explicar y defender la tierra, las gentes, la cultura y la manera de vivir de nuestro Pirineo, y que hoy constituyen la práctica totalidad del repertorio que hacemos al subir a un escenario, pero sólo una pequeña parte,- aunque muy importante para nosotros- de lo que cantamos por las calles.

La Ronda de Boltaña es un grupo de 13 rondadores del Sobrarbe, donde, como en el resto de Aragón, decir "ronda" es decir "fiesta". En la primavera de 1996 grabaron su primer compacto, que recoge una parte de ronda y otra de canciones que hablan de la gente de Sobrarbe y de sus lugares. Hoy por hoy, son el santo y seña del folclore aragonés. Su tono reivindicativo en algunos temas les ha llevado a servir de símbolo de la lucha de la montaña por sobrevivir. Todavía hoy, en los pueblos del Sobrarbe y de muchas comarcas pirenaicas, aunque el día no sea festivo, basta con ponerse a cantar delante de una puerta para que las gentes de la casa acudan presurosas, con el porrón y un plato de pastas en señal de reconocimiento y bienvenida. La ronda es una tradición que sigue viva. Ellos empezaron en su propia casa y ahora rondan por todas las esquinas del viejo Sobrarbe y de todo el Altoaragón.