La Ronda de Boltaña. Página hecha por los músicos para vosotros, los rondadores.

 


HIMNOS

"No es mi Aragón si alguien falta: montaña, llano y ciudad…"


El otro día, en San Sebastián, en la gran manifestación de los demócratas contra el terrorismo, sonó el Himno a la Libertad, de José Antonio Labordeta, y Alfredo Urdaci, que retransmitía en directo la emocionante marcha para la primera cadena de Televisión Española, hizo lo que todos los espectadores estábamos esperando. Dejó sonar entera, libre, sin comentarios, la bella canción, y el estribillo que muchos corearon, emocionados, junto a la playa de la Concha, mientras los que escuchábamos desde aquí nos sentíamos orgullosos.

El pasado domingo, en la plaza del Pilar, al termino de la mayor manifestación celebrada en toda la historia democrática de Aragón, volvió a sonar el Himno a la Libertad -auténtico himno de hecho de esta Comunidad-; volvió a sonar la Bullonera -"quién quiera llevarse el agua y el trabajo de Aragón, se las ha de ver primero, con toda la población"-. Pero ese día, lástima, Televisión Española no actuó como lo hizo la tarde de San Sebastián, y en los telediarios se oyeron mensajes muy distintos al mensaje y al himno que los Aragoneses coreaban junto al Pilar, bajo las cerradas ventanas de la Delegación del Gobierno.

Ayer por la noche, en Interpeñas, volvieron a sonar viejas canciones, tan nuevas, tan tristes y tan alegres a la vez, en esa mezcla misteriosa de euforia y nostalgia de todas las fiestas. Convocaban Labordeta, e Ixo Rai, y La Ronda de Boltaña, y su "revolandera", una respuesta a los que reprochan que esta vieja tierra parezca a veces partida en tres. Dice La Ronda de Boltaña: "No es mi Aragón si alguien falta, montaña, llano y ciudad. El agua donde es precisa; las gentes en su lugar".

Mucho más allá del victimismo, Aragón se une en torno a mensajes de afirmación que deben desterrar el mito de que sólo nos entendemos en torno al "no". Si así fuera, no exportaríamos nuestros himnos a todo el país. Pero tenemos que demostrarlo cada día.

 Encarna Samitier
 Heraldo de Aragón
 12-Octubre-2000

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