|
DANCES Y "PALOTIAUS" CIERRAN EL PIR 2000
Los dances y "palotiaus" de Embún, Sinués, Aragüés y Jasa, clausuraron ayer el festival de música y cultura pirenaicas PIR 2000, organizado por la Mancomunidad de los Valles, que ha convertido el pueblo de Jasa en un escaparate ideal para el encuentro de culturas de ambos lados de los Pirineos.
Varios miles de personas han pasado este fin de semana por un núcleo de poco más de 150 habitantes que han visto sus calles empedradas, abarrotadas de visitantes que asistían a las actividades y recitales al aire libre. La mayoría proceden principalmente del País Vasco, Navarra y Zaragoza, y en menor medida, de Valencia y Cataluña.
La avalancha de público se produjo como se esperaba, en el concierto nocturno del sábado que congregó a unas 2.500 personas. En la velada, la Mancomunidad de los Valles rindió un homenaje a la Ronda de Boltaña, que sin proponérselo se convirtió en el auténtico grupo estrella de la programación, al que los organizadores regalaron un salterio, un instrumento tradicional consistente en una flauta de pico de tres agujeros y tambor de cuerdas, que ha confeccionado el artesano Luis Salesa. "Son el grupo que todos los altoaragoneses llevamos en el corazón y es hora de darles ese reconocimiento que se merecen", explicaron los impulsores del festival, que destacaron la participación de
La Ronda de Boltaña en las cuatro ediciones. El mejor aprecio a este regalo fue estrenarlo interpretando un tema inédito que acaban de recuperar.
Si hay que hablar de un espectáculo revelación, este es sin duda el de los "correfocs" de la Seu d´Urgell que la noche del sábado transformaron la plaza de Jasa y alrededores, en una espectacular fiesta iniciática del fuego que protagonizó un conciliábulo de treinta diablos provistos de artilugios pirotécnicos. Como si de un aquelarre se tratara lograron que un buen numero de personas se embriagaran con el olor a pólvora.
La fascinación por el fuego, dejó paso a un recital que abrió el trío de occitanos Trencavel, a los que siguió el cantautor vasco Mikel Urdangarín, y aunque ambos grupos gustaron, el auditorio de La Cabreta se puso literalmente en pie en cuanto subió al escenario La Ronda de Boltaña. La formación arrastra a cientos de sus seguidores que no se cansan de cantar y bailar unos temas que saben de memoria y que se han convertido en el autentico símbolo de la lucha de la montaña por sobrevivir.
La nota entrañable de la jornada de clausura de este PIR 2000, llego de la mano del "palotiau" de Sinués, recuperado gracias al trabajo del Grupo
Folclórico Alto Aragón de Jaca, que lo aprendió del último danzante.
Soledad Campo
Heraldo de Aragón
3-Julio-2000
Volver al inicio
|