



8
de septiembre
de 2003
Fue una pena que lloviera en Barbastro, ¡con las ganas que teníamos los músicos y los rondadors...!. Un grupo de amigos subieron con sus paraguas al escenario para protegernos de la lluvia. Del público tampoco se marchaba nadie. Tras seis canciones comenzó a fallar el equipo de sonido (muchas gracias a Marcos Buil por no importarle arriesgar el equipo). Después de cenar tocamos un par de canciones en el restaurante Pirineos (y hasta hubo quien bailó).