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| A veces, aún pienso en Quiteria. Pienso en Quiteria y Elena, en Lanuza. Y sé que estoy pensando en mí, en nosotros. Porque esas dos campanas, como dos hermanas separadas por un naufragio, cuentan mejor que nadie, con la suya, nuestra historia.
Emigrantes, expulsadas de su casa por un pantano, llegaron arrastradas por el destino y las olas a una playa nueva: Torla o Undués; cada una por su lado. Y allí en su torre, -ballenas de metal varadas en la orilla azul del cielo-, retomaron su vida de campanas. Más toques de difuntos que repiques de fiesta, -y aún más y más silencios-... pasaron los años. Como alguno de ellos, como los que han de hacerlo en el futuro, regresó al fin Elena cuando la reclamaron sus vecinos. Torla, hermana montañesa, la devolvió desde Sobrarbe con un beso y un arrullo de palomas para el camino, como se despide con amor al niño perdido que recupera a sus padres. ...Pero Quiteria no. Por eso, aún a veces -¡tantas veces!...-, pienso en ella, que no ha vuelto. En los que nunca volverán. En todo lo que, pese a ganar, perderemos. Porque aunque finalmente vuelva, sé que habrá otros que no podrán hacerlo. Y en ellos pienso, en ellos quiero pensar, para no olvidarlos nunca, para que nunca olvidemos que cuando la vida bufa en contra, si no quieres que te desarbole, no hay más remedio que navegar y dejarse llevar. Vivir y ser campana, aunque doble en otros cielos. Ningún deshonor hay en ello. Ningún reproche que hacer. Vuestra historia es la nuestra, la de todos, la de este hermoso país que nos vaciaron de gentes y campanas. Pero es distinta, es más alegre que ninguna, porque aunque siempre os van a doler esas sillas vacías en la mesa de la fiesta, aunque siempre al sonreir tengais una glarimeta asomada a los ojos, aunque cada casa que se levante os recuerde las que cayeron, aunque añoreis a Quiteria... teneis a Elena. Teneis Lanuza. Vosotros, sí, teneis una segunda oportunidad. ...Que no es poco. Se equivocaron los que os escribían el punto y final. La historia sigue... !Lanuza vive!
La Ronda de Boltaña. Verano de 2000 |
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