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JÁNOVAS
¿A qué sonará tu nombre, dentro de unos
años?... ¿Qué oiremos cuando alguien diga: "Jánovas"; -sólo eso: "Jánovas"-?.
...Tres sílabas, ¡y todo el futuro dentro!. ¿Qué habremos
sabido escribir con tus siete letras? ¿Un epitafio en una lápida, o un poema
de amor? ¿Qué música habrá compuesto el país con las siete notas de tu escala?
¿Otro requiem, o una habanera alegre -¡alegre por fin, ésa sí!-, dulce de
"azuquitar" y vida?...
¡Y yo qué sé!. A mí no me mires. Aquí tienes a tu gente,
la que en ti vivió, la que aún te sigue amando desde lejos. Pregúntales a
ellos. Pregúntales a tus vecinos de Boltaña y Fiscal si aún piensan en ti...
o ya sólo en tu herencia. Pregúntale a Sobrarbe cuántas ramas más se dejará
cortar la carrasca antes de morir. Pregúntale a Aragón qué "compensaciones"
pediría si le hicieran cambiar en su escudo esa vieja carrasca por un grifo
goteante. "Compensaciones", Jánovas, ¡ya ves tú!.
...¡Pero a mí no me mires! Yo sólo quería saber a qué sonará
tu nombre, qué clase de palabra serás, dónde te pondremos el acento. Jánovas.
¿Serás de nuevo -bandear de campanas-, esdrújula de alegría?. ¿O aguda, como
aquella coz en la puerta de la escuela y el rugir de la dinamita que espaldó
tus casas?. ¿O tal vez vas a ser llana, llana como el silencio? (...las tumbas
bajo el pantano, y sólo cementerio alrededor) ¿Qué serás, Jánovas, qué serás?.
...¡Y no me mires!, ya te lo he dicho; ¡a mí no me mires!...
que no sé la respuesta. Yo estoy aquí de paso (...como lo estamos todos, ¡claro!)
De paso. Pero aquí. Acodado sobre el puente de Boltaña, no he venido a admirar
-según la costumbre veraniega del lugar- el gótico flamígero o el románico
rotundo de los cuerpos al sol, sino los remolinos del Ara en la gorga.
...Ara, hermosa palabra nuestra: -¿Aragón pequeñito?, ¿inicio
sobrarbense de "Aragón"?...- ¡El último río vivo del Pirineo!. Canción de
espumas y truchas saltarinas. Las nieves de Ordesa... ¿encadenadas por un
pantano?. ¿Por un pantano que llevará tu nombre, Jánovas?... ¡Qué turbias
bajan las aguas del Ara!. ¡Y no es para menos, con la que está cayendo!. ¡Con
la que lleva cayendo desde hace años sobre estas pobres tierras!...
¿Suena siempre tan triste la lluvia?... Quizás sí, cuando
es ajena. Porque la que cae aquí, lo es. ¡Vaya si lo es!. Cada gota que golpea
las losetas de nuestros tejados y derriba nuestras ruinas y nuestros sueños,
tiene ya dueño. Un dueño que está lejos y es insaciable. Un dueño con fauces
de acero y hormigón, que traga ríos, casas y gente, pero nunca ha tenido inconveniente
en berrear después del banquete alguna jota desafinada -aunque le apeste a
muerto el aliento-, para hacernos ver que es "de aquí". ¿Te has fijado con
qué salero se ata el cachirulo?.... (algo fláccido, eso sí, pero es para facilitar
el "riego"...¡aunque sea por inundación!). A la que te descuides, empuñará
el botijo, se arreará recio trago -goloso como si se bebiera nuestra sangre-,
y "regüeldará" un discurso trufado de topicazos decimonónicos y mentiras del
"NO-DO", del que sólo se le entenderá que pretende hacernos creer que Costa
era tonto y aplaudiría tanto desmán como se perpetra hoy en su nombre, o que
sólo es trasvase el que se dice en catalán.
...Tú, sobre todo, ¡no le des la mano!.... ¡o verás qué
garrampazo!.
Viejo monstruo de la "Política Hidráulica". Sueño redentor
que se volvió pesadilla y fue creciendo en las rodillas del dictador. Instigador
de otra guerra fraticida entre el llano y la montaña. (-"¡Hagan juego, señores,
que Aragón siempre pierde, y ya sabemos quién gana!"). Espantajo faraónico.
Hijo de los malos tiempos idos... ¡Está muerto! ¿No te das cuenta?. Muerto...
¡y caducado!. A veces le hacen mover un dedo o un "bulldozer", y juguetear
con un puñado de tierra para despistarnos y hacer encaje de bolillos con la
reversión. O le agitan la calderilla en los bolsillos, gritando a coro con
voz de cazalla: "¡Esta ronda la pago yo!".
...Pero está muerto. De verdad. Caducó. Pasó su hora, aunque
tantos de nuestros políticos -con tal de no perder votos-, se sumen a su cortejo
con la nariz tapada para no olerlo, y prefieran mirar hacia otro lado cuando
llega galopando después de muerto como otro Cid putrefacto.
¡Jánovas!, ¡Jánovas!. ¿Le dejaremos ganar otra batalla?.
¿Nos contagiará su muerte el muerto?.
...¡Que no me mires a mí! ¡Mira a tu pueblo!. ¿Qué diremos
esta vez?.. ¡Jánovas!, ¡Jánovas!. Nos veo a ti, a mí, a todos, ¡tan callados!.
Escucho aullar cada vez más fuerte a ese fantasma embrutecido que da vueltas
hacia la nada en las turbinas robinadas del "progreso". ...¡Y sigo sin saber
a qué sonará tu nombre!
...¡No me mires a los ojos, por favor! ¡No es un pantano
lo que ves en ellos!...
Sólo estoy llorando.
"La Ronda de Boltaña".
Boltaña. Junto al Ara.
19
de Febrero de 1998.
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